Las aves mudas

Las aves mudas

Te presentamos al jabirú, el ave voladora más alta de Sudamérica y una de las más discretas, aunque no te lo parezca. Esta especie de cigüeña mide casi metro y medio de alto y tiene una envergadura con las alas extendidas que alcanza los tres metros. Sólo el cóndor supera esas dimensiones en el cono

Te presentamos al jabirú, el ave voladora más alta de Sudamérica y una de las más discretas, aunque no te lo parezca. Esta especie de cigüeña mide casi metro y medio de alto y tiene una envergadura con las alas extendidas que alcanza los tres metros. Sólo el cóndor supera esas dimensiones en el cono sur.

Su aspecto es inconfundible, con las patas y la cabeza negras y un llamativo collar color coral que infla cuando quiere alertar a sus semejantes de algún peligro, porque el jabirú es un ave muda y no emite sonido alguno, excepto cuando golpea su pico contra la madera. La pareja que ves en nuestra imagen ha sido fotografiada en el Pantanal de Brasil, el mayor humedal del mundo y uno de sus lugares preferidos para reproducirse.

Los jabirúes se establecen cerca del agua porque se alimentan básicamente de pescado y pequeños moluscos. Siempre van de dos en dos, formando parejas de macho y hembra que no se separarán hasta que uno de sus miembros muera. Y cuando anidan, lo hacen en las copas de los árboles, a un mínimo de quince metros de altura, donde construyen nidos tan voluminosos que a menudo también sirven de cobijo a otras aves más pequeñas.

La población mundial se estima en unas 230.000 parejas. A nivel mundial se considera no amenazada, aunque en algunos países y regiones su población es escasa. ¡POR LO QUE DEBEMOS CUIDARLAS!

CREENCIA POPULAR: de la Cigüeña

En la cultura occidental, la cigüeña blanca es un símbolo de maternidad. En la época victoriana, los detalles de reproducción humana eran difíciles de enfocar, sobre todo en respuesta a la pregunta: «¿De dónde vengo?», realizada por niños pequeños, en su curiosidad. «La cigüeña te trajo a nosotros» fue la táctica utilizada por los padres para evitar la discusión de temas de sexo. Esta costumbre se deriva de una antigua superstición popular, que planteaba que las cigüeñas eran precursores de felicidad y prosperidad, y, posiblemente, de la costumbre de algunas cigüeñas de anidar en la cima de las chimeneas, por donde resulta fácil imaginar que la cigüeña dejaría caer al bebé.

La imagen de una cigüeña con un bebé envuelto en una eslinga en su pico es común en la cultura popular. Los pequeños parches de color rosa o rojizo que a menudo se encuentran en un niño recién nacido en los párpados, entre los ojos, en el labio superior, y en la nuca a veces son llamados todavía «mordeduras de cigüeña». De hecho, son grupos de desarrollo de venas que con frecuencia se desvanecen pronto.

Es el símbolo de la comunidad autónoma de Extremadura, en donde esta ave tiene una de sus mayores colonias.

Alfredo Borges
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